Inevitablemente se
encuentra necesario incluir la filosofía como parte fundamental en la enseñanza
de cualquier cátedra, filosofía que puede hacer entender tanto a los niños como
a los jóvenes por qué es importante el aprendizaje de cada una de las temáticas
enseñadas y cómo pueden aplicarlas a su vida presente y cómo también lo pueden
proyectar al futuro. “Filosofía con niños y niñas en la escuela pública: posibilidades
de experimentar, pensar y ser de otra manera” (Dutra 2001: 163). Esta es la
filosofía necesaria para este momento de la sociedad, con la que les hagamos
sujetos activamente participantes de los acontecimientos de la sociedad y con
entendimiento de cómo esto les afecta. La inducción para que desde el aula sean
niños reflexivos que puedan aceptar las diferencias de su posición con la de
otros y la de su entorno con el mundo es decisiva en la aceptación propia que
tengan de si como individuos únicos dueños de su propia realidad y d su futuro.
Con los cambios que
requiere la educación y la abolición de los paradigmas que nos dicen que los
niños deben estar aislados del acontecer social, los docentes muestran cierta
resistencia a aceptar un cambio en la metodología, pero es un trabajo que se
debe seguir realizando para que la educación en realidad se convierta en
liberadora y constructora de una verdadera paz
e igualdad y el respeto por el pensar del otro que generan las
comunidades de indagación es fundamental en este proceso.
Debemos
formar seres que no sean pasivos frente al mundo sino que emitan sus opiniones
y críticas sobre lo que sucede para que de la misma manera tengan una postura
definida frente a las situaciones que requieren entendimiento y resolución.
Debemos garantizar
que todos actúan como sujetos libres y no supeditamos a nuestros lineamientos
de comportamiento. El docente solamente propicia las discusiones de grupo pero
no plantea sus inquietudes sino que permite a los estudiantes plantear los
suyos propios sin restricción alguna, pues hasta en el preguntar deben
desplegar toda su creatividad.
Se debe acabar con la
idea de que la infancia no tiene pensamientos propios y que pueden ser
moldeados a la necesidad y/o conveniencia de los adultos que le instruyen, pues
al contrario se debe pensar que son esos seres llenos de ideas nuevas y
creativas que cambiarán los paradigmas que nos atan a lo que ya no nos sirve
como sociedad.
Precisamente hablando
del trabajo de hacer que los niños participen en ese proceso de entender la
realidad, existen actualmente materiales como lo son las novelas de Matthew
Lipman que por medio de una lectura fresca llevan a los niños a un espacio de
reflexión partiendo de la ficción que los hace acercar un poco más a la
realidad con una percepción clara y resolutoria de lo que pueden discernir
ellos desde su contexto y logrando personificar cada una de las situaciones
para poder buscar soluciones reales y que convengan a todos. El análisis de las
novelas genera un diálogo y esta conversación genera siempre un aprendizaje
significativo en el que cada una de las partes habla con sus palabras de los
nuevos conceptos aprendidos, poniendo en práctica el análisis, pensamiento
crítico, creatividad y aprendizaje significativo; todos estos elementos llevan
a una transformación del individuo. Todo el ejercicio gira en torno al diálogo,
del encuentro con el otro y el entendimiento de sí mismo y del otro a partir de
su propio entendimiento y a su propio ritmo.
Se integra la educación moral con la
investigación y la reflexión filosófica y afectiva.
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